"Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero". El concepto que solía difundir entre sus trabajadores el comerciante estadounidense James Cash Penny sintetiza el presente de Néstor "Panga" Juárez, quien hace de la esperanza una actitud de vida.

El hombre del hablar pausado y del ingenio picaresco es albañil de profesión; músico por vocación; y poeta por elección de vida. Y por ello sueña, anhela y se obsesiona. Pero no se rinde.

"Yo sé que algún día la voy a pegar. Mi meta es llegar a trascender, a ser inmenso con lo que hago. Porque creo en lo que escribo. Además, quiero que la tercera generación de los Juárez se consagre a través de mi música y de mi poesía". Como un caballito de batalla, "Panga" repite a diario estas palabras. Y así como construye con sus manos la casa que habita, también edifica -con autodidactismo y talento- su presente de guitarrero, cantautor, armonizador y rimero.

Aunque a diario se esfuerza, de sol a sol, para generar el sustento para su familia, no descuida su objetivo. A punta de picos y lapiceras, de palas y cuerdas, de baldes y ensayos, de cucharas y violines, de fratachos e inspiraciones alimenta su ilusión.

Primer reconocimiento

La edad no lo asusta ni amilana. A los 52 años recibió el primer reconocimiento como cantautor. Durante la noche de clausura de la XXXII Fiesta Nacional de la Empanada le entregaron la máxima distinción por haber compuesto y luego interpretado, junto a su familia, el tema que caracterizó al festival que anualmente se desarrolla en el anfiteatro Luis Sandrini.

"Provengo de una familia de folcloristas", explicó a LA GACETA el quinto hermano de los 14 hijos de Savino Juárez. Él fue el pionero de la formación musical "Los Hermanos Juárez", allá por la década del 50, en su nativa Famaillá.

Néstor, que se define como la oveja negra de la familia, afirma que la posibilidad de concretar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. "Nunca hay que desistir de un sueño. Sólo tenemos que tratar de ver las señales que nos llevarán hacia él", enfatiza.

Claro -él lo subrayó- que son palabras de Paulo Coelho. "Porque a mí me gusta leer mucho -apunta-. Leo todo papel que llega a mis manos sea nuevo, viejo, ajado o de lo que sea. Libros, diarios y revistas, artículos sueltos, en fin, todo lo que pueda".

"He compuesto y registrado 32 canciones en Sadaic. En el huayno ?Portillando sueños? evoco a mi padre, que nació y vivió en Famaillá, donde yo me crié hasta los 10 años. También al Pibe Heredia -bailarín zapateador de fuste- a don Simeón Nieva -bandoneonista-, a Pololo Villafañe, a Ricardo Rojas, a don Benito Orellana y a sus hijos los mellizos, al "Pesao" Gerez y a Miriam Brizuela", describió el cantautor, que también integró el conjunto Yanasu.

Desvalorizados

Víctor Juárez (54), hermano de Néstor, remarcó: "acá no valoran a los folcloristas tucumanos. Les pagan fortunas a los que vienen de afuera y nosotros tenemos que tocar en lugares donde corremos riesgos hasta de vida. La vez pasada mis hijos tocaron en Alderete y les querían robar las guitarras, que son su medio de vida".

Al respecto, "Panga" enfatizó con cierto humor: "en el Atahualpa actúan los consagrados. Entonces les dije a los muchachos ?vamos cerca de ahí y hagamos bulla al menos. En una de esas nos escuchan?. Además, no sé si será verdad, pero me dijeron que al ?Chaqueño? le pagan $120.000 por actuación. Por esa plata tocamos y comemos un año".

El poeta Antonio Machado decía "si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar". ¡Que así sea!